El pasado domingo 4 de diciembre de este año, Dios le permitió a nuestro pastor, el hermano Tomas Andrés Serapio y a su esposa, nuestra hermana Miriam Castro Cruz, renovar sus votos matrimoniales. La ceremonia, estuvo a cargo de nuestro hermano Moisés Barahona Zenteno, pastor del Tabernáculo de Tatahuicapan.
Las escrituras que se tomaron como base para este acontecimiento, fueron Génesis 1:26 y Génesis 2:15. Con ello, se hizo memoria de que fue un 2 de diciembre del año 2006 cuando nuestro pastor contrajo matrimonio y se enfatizó, que hoy, a 10 años de haber iniciado esta carrera matrimonial, Dios premia a nuestro pastor con un ministerio, una familia y una Iglesia. Así, nuestro hermano Moisés Barahona durante la ceremonia mencionó que: “cuando se empieza la carrera matrimonial empieza una escuela de aprendizaje y aunque por un lado nuestro profeta comenta que se necesitan de 5 años para que un matrimonio se establezca, por otro lado el apóstol San Pablo también dice que el matrimonio es un misterio. Dios ha ligado la carrera matrimonial de nuestro hermano Tomás a una carrera también, de carácter ministerial y renovar votos es regresar al primer estado del matrimonio, pero no podemos regresar el tiempo, sólo renovarlo y retomar todo lo que no hemos hecho y lo que hemos dejado de hacer, ya que, a cierto tiempo, el matrimonio comienza a presentar desgaste, se vuelve rutinario y se vicia con cosas viejas, por ello es que de vez en vez, nuestros matrimonios necesitan ser renovados para echar fuera toda frustración y costumbre. Es muy cierto que la persona que mejor conoce al esposo, es la esposa y viceversa, pero es imprescindible a estas alturas del tiempo que dejemos de vivir un matrimonio en complicidad y convertir a nuestras esposas es verdaderas ayudas idóneas y nosotros como esposos convertirnos en verdaderas cabezas.”
Después de estas palabras, nuestros hermanos Tomás y Miriam, tuvieron la oportunidad de dirigirse el uno al otro unas palabras, para así, sellar esta ceremonia con la colocación de nuevas argollas matrimoniales y estando presentes sus dos hijos que son un gran lazo también para nuestros hermanos.
Nuestro deseo es que Dios fortalezca y siga bendiciendo grandemente a nuestro pastor, a su esposa y a sus hijos.